El viernes 7 de mayo de 2021, convocadas por el equipo provincial, nos encontramos, on-line, Mª Rosa Montes, Catalina Álvarez, Ángeles Garví y Ángela Álvarez, coordinadoras de las casas de M.Mayores. Además de María Álvarez, nos acompañaron Isabel Hiebra y Antonia Brandón.
Ha sido un encuentro muy deseado, que hemos abordado de forma sencilla compartiendo nuestra realidad.
Comenzamos con una oración, que nos situó en la realidad de nuestras casas. El Evangelio del día nos habla del Amor como eje principal de nuestra relación con el Señor y con cada una de nuestras hermanas.
La canción “Con las manos llenas de vida”, nos trajo a la mente y al corazón la riqueza del legado de nuestras hermanas y nos brotó en el compartir un gracias por tanta vida entregada, por tanta historia que permanece escrita en el corazón de nuestras hermanas.
Compartimos sencillamente cómo nos encontramos en el servicio, qué nos ayuda en la misión encomendada y, como “cuidadoras”, qué “cuidado” necesitamos también nosotras. Con libertad nos fuimos expresando en la línea de que las hermanas merecen todo el cariño que les estamos dando desde lo mejor de nosotras y desde la comunidad, que pone todo interés y esmero para que el ambiente sea lo más agradable posible y se sientan a gusto.
Una de las preocupaciones que expresamos fue ¿cómo llegar a las hermanas más frágiles en su proceso de crecimiento espiritual? Este interrogante, al mismo tiempo que es una preocupación, es algo que se atiende y se ponen los medios necesarios para que, por nuestra parte, haya un seguimiento de los distintos procesos en cada hermana.
Anotamos también que este tiempo de pandemia ha sido duro, especialmente en alguna comunidad, por el aislamiento que ha supuesto para las hermanas, aunque se va viendo la luz al final del “túnel”.
Expresamos que estamos asumiendo el servicio con gusto y pidiendo al Señor que nuestra vida manifieste, a través de este acompañamiento, la unión en la oración con un Dios que se hace presente en el dolor, llenándolo de sentido, de fortaleza y de esperanza.
A veces nos sentimos limitadas, por eso valoramos momentos como este, para compartir experiencias y recibir mutuamente ánimo en nuestra misión.
Por parte del equipo provincial manifiestan que valoran nuestra presencia en las casas de Madres Mayores ya que, junto con las hermanas de las propias comunidades, estamos haciendo una labor callada, digna de agradecimiento. Valoran la dedicación y el servicio, y nos piden que busquemos “espacios verdes” para cuidarnos a nosotras mismas como algo imprescindible en este servicio encomendado, ya que hay situaciones que emocionalmente son fuertes y suponen desgaste.
Las hermanas siguen expresando que les ayuda la dinámica comunitaria y el estar informadas e interesadas por todo lo que ocurre en la congregación y, abriendo el horizonte, comunicamos que ponemos la fuerza en una formación abierta al crecimiento personal, psicológico y espiritual dentro de una realidad del mundo que motiva la oración y ayuda a relativizar.
En este punto, alguna de nosotras, expresa la necesidad de ser conscientes de que el deterioro que comprobamos en nuestras hermanas, no debe impedir la formación permanente y el acompañamiento en el proceso de crecimiento personal y espiritual.
Valoramos como positiva la relación con la empresa de externalización de servicios, el trato amable de las auxiliares y la atención a las hermanas en el vivir diario.
Se echan de menos las visitas presenciales de María y de las coordinadoras de zona y de las hermanas de otras comunidades por las circunstancias del momento, y se propone compartir material formativo y utilizar los distintos medios audiovisuales para prestar un mejor servicio. Agradecemos lo que se nos envía desde el equipo provincial en esta línea. Un deseo concreto es poder tener estos encuentros presenciales y, en la medida de lo posible, en las diferentes casas para conocer las otras realidades y enriquecernos mutuamente.
Las hermanas del equipo provincial expresan su disponibilidad para lo que necesitemos y nos recomiendan nuevamente, que busquemos tiempos y espacios para “cargar pilas” y volver a casa con el ánimo renovado y entusiasmo.
Finalmente brota un GRACIAS:
- A todas, por haber podido participar en un encuentro sencillo, pero iluminador y enriquecedor en el que nos hemos podido expresar con libertad.
- Al equipo provincial, por esta oportunidad de “vernos”, de poder compartir y sugerir ideas que nos vienen bien en lo cotidiano de la marcha de las comunidades.
- A las hermanas de nuestras comunidades, porque “sus manos llenas de vida” han ido entretejiendo, con los hilos del Carisma, la realidad cotidiana hasta llegar a un hoy lleno de esperanza.
- A las cuatro comunidades: Salamanca, Cájar, Puente Castro y A Valenzà, porque siguen siendo pilares para congregación, también en estos momentos del proceso de discernimiento de presencias, por su apoyo desde la oración y el seguimiento del mismo proceso.
- A nuestras hermanas más frágiles, que tenemos el privilegio de cuidar, porque aceptan su situación, el servicio que humildemente les prestamos, que vivimos como un momento de gracia, y son para nosotras un testimonio. Su postura receptiva y agradecida nos facilita nuestro acompañamiento en estos momentos en que van aceptando con serenidad la fragilidad y el dolor desde lo profundo de su corazón.
En espera y con el deseo de un nuevo encuentro, terminamos esta sencilla información, que hemos querido compartir con vosotras.
Recogiendo el sentir del grupo,
Ángela Álvarez Penín


Que bueno y bonito ese encuentro. Ese compartir nos ayude a crecer en esperanza .Que bien sentir que cerca o lejos en distancia nosotras ,las ssj siempre seguimos unidas viviendo esa misma vocacion comun.bye for now.recuerdos y abrazo para todas.de nuestra cdad.butinya qc
ResponderEliminarEsa sencilla pero muy sentida comunicacion me ha hecho muchooo bien. Se nota cariño, entrega y una Mirada a cada hermana, de manera muy especial a Las hermanas mas vulnerables como si fuera El rostro vivo del Cristo debil y sufriente que vive con nosotras en nuestra comunidades. Gracias hermanas por este gesto hermoso de cuidar y cuidarse. La pandemia tambien nos lo ha enseñado dia a dia. Que nuestro Padre San Jose se siga haciendo presente en estas Bonitas comunidades con la ternura que li caracteriza. Gracias hermanas.
ResponderEliminar!Que bonito sentirlas encontrándose desde su servicio! Muy unida sintiendo que cada una desde la realidad estamos colaborando a que nuestro cuerpo congregacional camine y colabore con el Reino.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Magda y hermanas de la Provincia
Muchas gracias por este compartir. Importante cuidar los espacios verdes, quizás en otros momentos no le hemos dado la importancia que hoy tienen, pero es un llamado de atención para todas las comunidades. Muchas gracias nuevamente
ResponderEliminarComunidad de Colina