Salamanca, 30 y 31 de enero de 2016
Conforme había programado el Equipo Provincial de España, los días 30 y 31 de enero se han celebrado dos reuniones interzonales, una en Cájar: Zonas de Centro-Levante y Andalucía-Extremadura y la otra en Salamanca: Zonas de Galicia y de Castilla y León, con los mismos objetivos y contenidos.
En la Casa de Espiritualidad San Ignacio, de los jesuitas de Salamanca, hemos llegado 36 Siervas de San José de Galicia y Castilla-León el viernes, 29 de enero. Después de los saludos y de la alegría de encontrarnos, al finalizar de cenar, pasamos a una sala donde charlamos, cantamos canciones castellanas y gallegas, nos reímos y lo celebramos con dulces y bebidas de diferentes lugares. El ambiente comenzó a caldearse con un tono festivo y fraterno.
Comenzamos la reunión el sábado, 30 de enero, por la mañana, con una oración orientada por Mª Ángeles González Herrero que nos ayudó a disponer nuestro corazón para iniciar la jornada. La sala estaba ambientada con los Fundadores y las Constituciones, luz en nuestro caminar como Siervas de San José. La introducción de la oración decía que “nos reuníamos en Salamanca, el lugar del nacimiento de la Congregación fundada por Butiñá y Bonifacia y que es bueno volver a la tierra, que nos vio nacer como Siervas de san José, porque sabemos bien que solamente se crece desde las raíces”. Hicimos presentes en nuestra oración a las hermanas de cada una de nuestras comunidades y a las Zonas de Centro-Levante y Andalucía-Extremadura, que se reunían en estas mismas fechas en Cájar.
Finalizada la oración en común, Mariví e Isabel Hiebra, hicieron la presentación y motivación del encuentro dentro de la Planificación Provincial y respondiendo a una petición de las Asambleas de Zona de que se potenciaran los lazos interzonales.
A continuación la Zona de Castilla y León, a través de una presentación digital, dio la bienvenida a la Zona de Galicia, les decíamos que les abríamos las puertas de nuestras casas y de nuestro corazón y que les dábamos las gracias por venir. La música charra de “La Clara” seguida de la Alborada gallega resonaron de manera nueva, con sabor a acogida mutua.
Mariví nos leyó un mensaje de nuestra Coordinadora Provincial, Juana María Medina, que desde Cájar se hacía presente en nuestro encuentro. Manifestamos nuestro agradecimiento.
Uno de los objetivos del encuentro era fortalecer los vínculos fraternos y lograr un mejor conocimiento de las Comunidades-Taller, con este fin, la Zona de Castilla y León a través de un power point, presentó las características de esta Zona y la vida y misión de cada una de las comunidades.
En un segundo momento, la Zona de Galicia, presentó, también la vida y misión de las comunidades de esta Zona a través de diferentes power point.
Al finalizar cada una de las presentaciones de las dos Zonas, hubo un espacio para compartir las resonancias de lo visto y escuchado. Comunicamos que habíamos disfrutado y nos había sorprendido el conocer tanta vida como habíamos descubierto en las comunidades. Manifestamos sentimientos de alegría, agradecimiento y esperanza por la vida de cada comunidad. A pesar de la media de edad alta y de ser jubiladas la mayor parte de las hermanas que constituimos las dos Zonas, constatábamos que se hacían muchas cosas y estupendas, y que era posible seguir haciéndolas. Reconocíamos que habíamos dado pasos importantes y grandes en fidelidad y creatividad respecto a los proyectos apostólicos. Reconocimos también que había una larga andadura de las hermanas que nos han precedido y que hemos heredado muchas cosas desde las que hoy seguimos construyendo.
Se hizo la sugerencia de que era conveniente también el encuentro con otras Zonas, y que si había otro encuentro con Galicia, se realizara en una ciudad intermedia entre las dos Zonas, pensamos en León, algunas también propusieron a Zamora, para que el viaje de las hermanas de Galicia no fuera tan largo.
Recibimos un sencillo regalo por parte de ambas Zonas, como signo de cercanía y cariño.
Otro de los objetivos del encuentro era el de compartir la experiencia vivida por las Comunidades-Taller en la profundización de la formación común para España, en las Asambleas Zonales de 2015: Reestructuración personal para el cambio, orientada por Vicky Irigaray.
Por este motivo, por la tarde, en grupos de cuatro o cinco comunidades cada grupo, compartimos esta experiencia, lo que había generado en la comunidad esta formación, qué nos había aportado, cuestionamientos que nos habíamos hecho, qué podemos ofrecer a la sociedad actual y con qué recursos contamos para crecer personal y comunitariamente.
“Estamos aquí para reforzar nuestra comunión congregacional en torno a nuestra fundadora, santa Bonifacia. Ella empeñó toda su vida en conseguir la unidad y el amor entre todas por la misericordia y el perdón.
Recordando, al mismo tiempo, el origen de nuestra vocación de Siervas de san José, haciendo memoria de nuestra llamada a vivir la página del Evangelio del Trabajo y el estilo de vivir de la Familia de Nazaret, que son como los principales lazos de unidad”.
Nos dijo Bonifacia: “Jesús nos ha atraído hacia sí con tanto amor”. Jesús es el Cristo de comunión que nos atrae y no quiere que vivamos aisladas o encerradas en nuestras respectivas comunidades, Zonas ni del resto de la Congregación, sino que vivamos conscientes de que formamos un solo cuerpo donde Él es el punto de convergencia en el amor, fuerza de unidad, desde el cual irradiemos ternura, afecto, confianza.
El Señor nos pide que alaguemos nuestros brazos a todas y seamos fermento de unidad, de paz y de gozo, que seamos sal y luz de la tierra.
Que esta Eucaristía, que vamos a celebrar, sea, ante todo, acción de gracias “por tanto bien recibido, aumento de compasión y misericordia para todos los que nos rodean, de este modo ser capaces de transformar nuestro mundo y liberarlo de miedos, desesperanza y de indiferencia.”
En la homilía, Pablo Veiga hizo clara referencia a Nazaret, como un lugar que no hemos de idealizar, porque así como Jesús que no fue bien acogido en su pueblo, también la vivencia honda de Nazaret conlleva a veces sufrimiento y cruz, pero siempre está viva la llamada a hacer de lo cotidiano un espacio nuevo de encuentro con Dios y a liberar, a ser luz, a dar vida… Cantamos el canto a Bonifacia: Y Dios Creció en su corazón, del que son canta-autoras, Ana y Paloma Martín, profesoras de guitarra del Colegio.
Al finalizar la Eucaristía, cantamos el himno a nuestra fundadora con la mirada dirigida a su sepulcro, y donde estuvisteis presentes todas las comunidades. Sentimos algo especial cuando nos acercamos a esta humilde y gran mujer, seguidora de la vida de Jesús encarnado en Nazaret.
Regresamos a la Casa de Espiritualidad de los jesuitas y por la noche tuvimos otra vez un espacio recreativo muy agradable y alegre.
El domingo por la mañana, después de la oración, preparada y orientada por Elvira Ramos y teniendo como referentes el Año de la vida consagrada y el Jubileo de la misericordia, seguimos compartiendo la experiencia vivida en el trabajo comunitario sobre “Reestructuración personal para el cambio” en otro grupo distinto, formado también por cuatro o cinco comunidades.
Después de un descanso, reunidas en asamblea, se proyectó un audiovisual “Llamadas para volar y tocar”, que intentaba recoger un poco nuestros deseos e inquietudes al finalizar esta experiencia comunitaria.
A la hora de evaluar el encuentro y ya en Asamblea, Mariví e Isabel nos preguntaron ¿qué nos llevábamos de este encuentro? Llovieron las respuestas. Fueron muy reiterativos los sentimientos de alegría, agradecimiento y esperanza, mayor conocimiento de las hermanas y de la vida y misión de las comunidades, el enriquecimiento en los grupos con las aportaciones de cada una, la constatación de que el encuentro lo hemos hecho entre todas: desde la participación y vida de las comunidades hasta tanta gente cómo ha colaborado para que todo estuviera a punto y resultara así de bien…. A todas les damos las gracias por su servicio y ayuda.
Al terminar la Asamblea nos despedimos con gran cariño y agradecimiento unas de otras. Nada era igual que dos días antes. Todos los rostros tenían ya nombres, todas las comunidades de las dos Zonas se habían adentrado en nuestro corazón, había crecido la comunión y sentíamos que nuestro círculo zonal se había ensanchado, la esperanza brillaba con más luz. Podíamos decir con el salmo “El Señor ha estado grande con nosotras y estamos alegres”.
Como la experiencia ha sido muy positiva, esperamos que se repitan este tipo de encuentros entre diferentes Zonas.
Rosario Hernández, ssj
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