EPIFANÍA: LA GRAN FIESTA DE LA MANIFESTACIÓN DE DIOS A TODOS LOS PUEBLOS
Dios se ha revelado a unos Magos por medio de
una “estrella”.
Personajes un tanto misteriosos que creyeron,
se llenaron de luz y se encontraron con la
ALEGRÍA, con la GRACIA y la VERDAD: Un NIÑO, sueño de Dios, nuestro REY.
Y, testigos de la luz, ellos mismos se
convirtieron en estrellas.
Día de sueños y esperanzas. De gracia y de
misterio. De presencia y cercanía. De regalos…
Y tarde de familia y de fiesta con todas las
comunidades de Madrid. Encuentro alegre. Celebración…
Después de los saludos y abrazos, pasamos al
salón y allí tuvimos un rato de oración, preparada con esmero por la Comunidad
de Leganés, y orientada desde la universalidad congregacional, presentando al
Niño de Belén todos los países en donde la Congregación se encuentra y
agradeciendo la presencia de nuestras hermanas que nos representan.
Al terminar, cena compartida. Convivencia
cercana. Un rato agradable de compartir, de gustar una vez más que todas somos
hermanas, sabedoras de que el amor es una práctica de proximidad.
Y, al igual que los Magos que, tocados por la
luz de la estrella, ofrecieron al Niño sus regalos, entre alegrías y emociones,
cada una fue recibiendo con gran ilusión –como si niños fuéramos- el regalo
“sorpresa” que, desde la experiencia del “amigo invisible”, habíamos preparado
todas con mucho cariño.
Al final y ya de noche, felices y agradecidas
como los Magos, regresamos cada una a su casa, siguiendo la luz de la Estrella.
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