miércoles, 1 de mayo de 2013

ENCUENTRO DE LA ZONA CENTRO-LEVANTE


Encuentro de la zona Centro Levante para rediseñar presencias apostólico-comunitarias

Comenzamos el encuentro de la Zona Centro Levante con una oración que nos ayudó a ponernos a tiro del Espíritu y a dejar que Dios sea el que guíe nuestros pasos en estos días. Seguimos empeñadas en llevarnos bien y en conocernos cada vez más. Al ser la Zona que se ha creado más mezclada, somos conscientes de que no sabemos bien cómo son algunas de las comunidades y los proyectos que llevamos a cabo. Unas conocen unos, otras conocen otros… pero estaos por la labor de generar lazos de unión y de confianza.

El reparto de las carpetas llenas de folios y más folios tuvo

su efecto de agobio casi instantáneo (¡Oh, Dios mío, tenemos que trabajar todo esto!) y también un cierto lío; parecía una competición a ver quien conseguía antes completar la zona. Se escuchaban expresiones como “yo tengo repetida tal comunidad”, “a mí me falta una”, “te cambio una de tal ciudad por otra de no sé dónde”.

Bueno, el caso es que, al final, con nuestras carpetitas completas nos fuimos durante todo el día a leer, reflexionar, discernir, decidir y argumentar. Un trabajo más bien arduo pero necesario si queremos avanzar en este tema de rediseñar nuestras presencias. Fue un día de leer y leer y de dejar que, a la vez que se nos calentaba la cabeza con tanta letra, se nos fuera calentando el corazón para poder aportar algo de cada una de nuestras pequeñas luces a la instalación central de luz eléctrica de la Zona.

Por la noche nos sugirieron volvernos a juntar por si era

necesario aclarar dudas sobre la realidad de cada comunidad o cada proyecto. No sé si aclaramos muchas dudas, pero nos pusimos como el quico de turrón, bombones, anís y alajú. El sábado comenzó pausado, con una lectura relajada de la reflexión y las aportaciones de cada una. Tan pausada y relajada que parecía que no íbamos a acabar nunca. Daba gusto vernos a todas escribiendo al dictado; ¡qué aplicadas tomando notas de las reflexiones de las demás! Y era necesario hacerlo así para comprender por qué se priorizaban unas realidades sí y otras no.

La puesta en común de las resonancias que en todo el proceso habíamos vivido fue intensa y veraz. Ha sido un tiempo no exento de dolor. Es más fácil ser de una comunidad o proyecto muy valorados que de otros menos valorados. Esto no quiere decir que la complacencia con la que Dios nos mira en nuestra realidad, tenga que coincidir exactamente con lo que hemos escrito en cada comunidad o con lo que hemos valorado como Zona. Desde aquí agradecemos la elegancia de algunas hermanas para vivir este momento nada fácil.

Por si hubiera sido poco, ahora había que repetir el proceso pero para los proyectos educativos. O sea que vuelta a empezar con la lectura, reflexión, discernimiento, decisión y argumentación. Otra vez la cabeza y el corazón funcionando a tope.
La asamblea del domingo por la mañana fue más ágil que la del sábado porque eran menos presencias sobre las que teníamos que ver la valoración que habíamos hecho cada una. Se nos hizo un poco pesada pero por el cansancio que ya íbamos acumulando.

El nivel de diálogo y transparencia ha sido una maravilla y el ambiente creado a lo largo de estos tres días nos ha facilitado hablar con confianza y honestidad. La evaluación del encuentro ha estado englobada dentro de este clima agradable, ha sido positiva aunque también realista sobre algunos aspectos a mejorar.

Agradecemos profundamente a nuestra secretaria, Ligia, y a su ayudante, Eugenia, el servicio que nos han prestado.

Conscientes, como cantábamos esta mañana, que las misericordias del Señor nos cercan en número mayor, esperamos seguir creciendo como Zona y continuar con nuestra implicación en este proyecto de rediseñar presencias.

Un abrazo a cada una.

En nombre de la Zona Centro Levante

Susana de Andrés



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